En los programas hay partes que requieren inicialización. Esta necesidad de inicialización es incluso más común cuando se está trabajando con objetos. Para tratar esta situación, C++ permite incluir una función constructora. A estas funciones se las llama automáticamente cada vez que se crea un objeto de esa clase.
La función constructora debe tener el mismo nombre que la clase de la que es parte, no tienen tipo devuelto, es ilegal que un constructor tenga un tipo devuelto. Pero si es posible pasarle valores a modo de parámetros.
Prototipo de la función:
nombre_fucion(parámetros);
Desarrollo de la función:
nombre_calse::nombre_funcion(parámetros){
cuerpo;
}
El complemento de un constructor es la función destructora. A esta función se la llama automáticamente cuando se destruye el objeto. El nombre de las funciones destructoras debe ser el mismo que el de la clase a la que pertenece precedido del carácter ~ (alt+126). Los objetos de destruyen cuando se salen de ámbito cuando son locales y al salir del programa si son globales. Las funciones destructoras no devuelve tipo y tampoco pueden recibir parámetros.
Técnicamente un constructor y un destructor se utilizan para inicializar y destruir los objetos, pero también se pueden utilizar para realizar cualquier otra operación. Sin embargo esto se considera un estilo de programación pobre.
PROTOTIPO DE LA FUNCIÓN:
~nombre_funcion(parámetros);
DESARROLLO DE LA FUNCION:
nombre_clase::nombre_funcion(){
cuerpo;
}

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